Terminamos nuestro viaje en Quesa, un pueblo abrazado por montañas imponentes y famoso por sus charcos naturales de aguas turquesas y cristalinas. Aunque en agosto celebran sus coloridas fiestas de Moros y Cristianos, su festividad más profunda, única y emocionante se vive a mitad de invierno: la Fiesta de la Reserva, que se celebra el fin de semana más cercano al 14 de febrero. Esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Local, no nació para honrar a un santo, sino para recordar un conmovedor pedazo de su propia historia
La Fiesta de la Reserva es un plan de fin de semana perfecto si buscas combinar historia, gastronomía y naturaleza. Te aconsejo llegar temprano el domingo para coger un buen sitio, pasear por el mercado medieval y disfrutar del ambiente antes del reparto de paella. Después de comer, aprovecha la tarde para hacer la ruta corta hacia Los Charcos de Quesa, un paraje natural espectacular con pozas de agua encajonadas entre paredes de roca. ¡Una escapada de diez!

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