El mes de agosto arranca en Xàtiva de la forma más tradicional posible. Cada 1 de agosto, la capital de la Costera rinde homenaje a su patrón, Sant Feliu (San Félix), en una jornada que combina el fervor religioso, el reencuentro popular y las raíces medievales de nuestra tierra. Es el verdadero pistoletazo de salida que nos adentra en los días grandes de la ciudad
Sant Feliu, también conocido como San Félix de Girona, fue un mártir cristiano del siglo IV cuya devoción se extendió por gran parte de la antigua Corona de Aragón. En Xàtiva es venerado desde hace siglos como protector de la ciudad y símbolo de la fe y la identidad local.
La festividad tiene como escenario principal la histórica Ermita de Sant Feliu, construida en el siglo XIII tras la conquista de Jaume I. Considerada uno de los templos cristianos más antiguos del antiguo Reino de Valencia, se levanta sobre el emplazamiento de la antigua sede episcopal visigoda y conserva un importante valor histórico y artístico.
Su privilegiada ubicación, junto al Castell de Xàtiva y el mirador del Bellveret, ofrece además una de las panorámicas más espectaculares de la ciudad.
Si visitas el templo este día, notarás un detalle muy curioso: en el altar mayor existen dos imágenes diferentes de San Félix. ¿A qué se debe?
Históricamente, antiguas leyendas locales mezclaron la figura de San Félix de Girona (el diácono y mártir africano que es el patrón oficial de la ciudad) con un supuesto santo local homónimo. Para respetar ambas devociones populares, la iglesia terminó albergando las imágenes de ambos

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