El casco histórico de Agullent conserva la esencia de los pueblos tradicionales del interior de Valencia. Sus estrechas calles, casas de piedra, plazas tranquilas y edificios históricos invitan a recorrer sin prisas una localidad que ha sabido mantener su identidad a lo largo de los siglos.
Situado a los pies de la Serra d’Agullent, el centro histórico combina patrimonio, naturaleza y tradición, convirtiéndose en uno de los rincones con más encanto de la Vall d’Albaida.
Los orígenes de Agullent se remontan a la época islámica, aunque el municipio adquirió importancia tras la conquista cristiana de Jaume I en el siglo XIII. Durante siglos dependió de Ontinyent hasta que, en 1585, obtuvo el privilegio real que le permitió convertirse en una villa independiente.
El crecimiento del municipio fue dando forma al entramado urbano que todavía hoy puede recorrerse, con calles estrechas adaptadas al relieve y edificios que reflejan la evolución histórica de la localidad.
Pasear por Agullent permite descubrir numerosos rincones llenos de encanto:
- Iglesia de San Bartolomé Apóstol, principal templo de la localidad, construido entre los siglos XVII y XVIII con una destacada fachada barroca.
- Ayuntamiento, instalado en un antiguo horno medieval que conserva parte de su estructura original.
- Lavaderos tradicionales, testimonio de la vida cotidiana de generaciones de vecinos.
- Calles estrechas con viviendas de arquitectura popular valenciana.
- Acequias y pequeños rincones que recuerdan la importancia histórica del agua procedente de la Font Jordana.
Cada paseo ofrece nuevos detalles arquitectónicos y permite conocer la historia de uno de los municipios más auténticos de la comarca.
La mejor manera de conocer Agullent es pasear sin prisas por sus calles y detenerse en sus plazas y edificios históricos.
Se recomienda combinar la visita con la Font Jordana, la Ermita de Sant Vicent Ferrer y alguna de las rutas de senderismo de la Serra d’Agullent para disfrutar de una experiencia completa