La antigua muralla y el portal medieval de Agullent son algunos de los elementos patrimoniales más valiosos del municipio. Aunque gran parte del recinto amurallado desapareció con el paso de los siglos, todavía se conservan varios lienzos y uno de los antiguos accesos a la población, recordando el pasado medieval de esta villa situada a los pies de la Serra d’Agullent.
Pasear junto a estos restos permite imaginar cómo era Agullent cuando sus calles permanecían protegidas por una fortificación que controlaba el acceso al núcleo urbano.
Tras la conquista cristiana del siglo XIII, Agullent comenzó a desarrollarse alrededor de un pequeño núcleo fortificado. Como ocurrió en muchas localidades valencianas, el crecimiento del municipio hizo necesaria la construcción de una muralla con diferentes portales que permitían controlar la entrada y salida de personas y mercancías.
Durante siglos, este recinto defensivo protegió a la población y marcó los límites de la villa medieval. Aunque hoy solo permanecen algunos vestigios, siguen formando parte de la identidad histórica del municipio.
El crecimiento del municipio fue dando forma al entramado urbano que todavía hoy puede recorrerse, con calles estrechas adaptadas al relieve y edificios que reflejan la evolución histórica de la localidad.
El recorrido por el casco histórico permite descubrir varios elementos relacionados con la antigua fortificación:
- Restos de la muralla medieval integrados entre las viviendas.
- El antiguo portal de acceso a la villa, uno de los mejor conservados.
- Tramos de mampostería que muestran el sistema defensivo original.
- Calles estrechas que conservan el trazado medieval.
- Rincones con gran encanto para los amantes de la fotografía y la historia.
La visita puede realizarse cómodamente a pie mientras se recorren las calles más antiguas de Agullent.
La antigua muralla se descubre mejor recorriendo el casco histórico sin prisas. Es recomendable combinar la visita con la Iglesia de San Bartolomé, la Font Jordana y la Ermita de Sant Vicent Ferrer, todos ellos situados a poca distancia.
Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde ofrecen la mejor luz para fotografiar el portal medieval y las calles más antiguas del municipio.