Un edificio lleno de historia
A lo largo de más de cuatro siglos, el convento ha sobrevivido a guerras, desamortizaciones y diferentes etapas históricas sin perder su función espiritual.
Su arquitectura destaca por la austeridad, con muros lisos y una decoración muy contenida, siguiendo el estilo habitual de los conventos dominicos de finales del Renacimiento. En el interior también se conservan antiguos relojes de sol y diversas dependencias conventuales de gran interés histórico.