La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción preside el casco histórico de Bocairent desde hace más de cinco siglos. Situada sobre el emplazamiento del antiguo castillo musulmán, es uno de los monumentos más importantes de la localidad y una visita imprescindible para conocer la riqueza histórica y artística de este bello municipio de la Vall d’Albaida.
Su elegante silueta domina el perfil de Bocairent y, en su interior, conserva un extraordinario patrimonio que refleja la evolución del arte valenciano desde el gótico hasta el siglo XIX.
La iglesia fue consagrada en 1516, levantándose sobre los restos del antiguo castillo de Bekiren, la fortaleza islámica que protegía la población durante la Edad Media. Su construcción aprovechó parte de los materiales del castillo, una práctica habitual en aquella época.
Originalmente se edificó siguiendo el estilo gótico valenciano, aunque con el paso de los siglos fue ampliándose y decorándose con elementos barrocos y neoclásicos, dando lugar al magnífico conjunto que puede contemplarse en la actualidad.
El templo está organizado en tres naves separadas por grandes pilastras sobre las que descansan esculturas de apóstoles y santos.
La nave principal destaca por sus pinturas y por la amplitud del espacio, mientras que el altar mayor, de estilo neoclásico, está presidido por la imagen de la Asunción de la Virgen. En él también pueden contemplarse obras del pintor Salvador Segrelles y valiosos retablos relacionados con Joan de Joanes, uno de los grandes maestros del Renacimiento valenciano.
Uno de los elementos más singulares es la pila bautismal, una antigua fuente pública del siglo XV trasladada a la iglesia en el siglo XVII y atribuida a los talleres de Pere Compte y Pere Balaguer, responsables de obras tan emblemáticas como la Lonja de Valencia y el Miguelete.
Entre las estancias más destacadas se encuentra la Capilla de Sant Blai, patrón de Bocairent desde 1632.
Decorada en un espectacular estilo churrigueresco por los hermanos Vergara, constituye una de las joyas artísticas del templo y refleja la profunda devoción que la localidad siente por su patrón.
Otro de los espacios imprescindibles es la Capilla del Rosario, conocida también como la Capilla del Reservado.
Sus frescos barrocos, realizados en el siglo XVIII, cubren paredes y bóvedas con una rica decoración que sorprende por su calidad artística. Muchos visitantes la consideran uno de los rincones más bellos de la iglesia.