El Palau de la Vila es uno de los edificios históricos más importantes de Ontinyent y el inmueble civil más antiguo que se conserva en la ciudad. Situado en pleno barrio de la Vila, junto al río Clariano, este edificio ha sido fortaleza andalusí, residencia real, palacio nobiliario y sede del gobierno municipal a lo largo de más de siete siglos de historia.
Hoy, completamente restaurado, el Palau de la Vila es una visita imprescindible para comprender la evolución de Ontinyent y descubrir uno de los edificios más representativos de la Vall d’Albaida.
Los orígenes del edificio se remontan a la época andalusí, cuando ocupaba el lugar del antiguo alcázar que protegía el extremo noroeste del recinto amurallado de Ontinyent.
Tras la conquista cristiana de la ciudad por el rey Jaume I, hacia 1245, el edificio pasó a formar parte del patrimonio de la Corona y fue utilizado como residencia real en diferentes ocasiones. Con el paso de los siglos evolucionó hasta convertirse en un palacio señorial, manteniendo siempre un papel destacado en la vida política y administrativa de la ciudad.
El aspecto actual del Palau corresponde principalmente al siglo XV, aunque ha experimentado importantes transformaciones a lo largo del tiempo.
Durante siglos perteneció a diferentes familias nobles, entre ellas los Blasco y, posteriormente, a la duquesa de Almodóvar, motivo por el que también se conoce como Palau de la Duquessa d’Almodóvar.
Tras un largo periodo de abandono, el Ayuntamiento de Ontinyent impulsó un ambicioso proyecto de rehabilitación que permitió recuperar este valioso edificio para uso público. Las obras, desarrolladas durante varios años, devolvieron al palacio su esplendor y permitieron conservar numerosos elementos originales.
La visita permite descubrir diferentes espacios que muestran la evolución del edificio a lo largo de los siglos.
Nada más acceder al vestíbulo destaca el gran arco de piedra y la elegante escalera que conduce a la planta noble, donde actualmente se celebran los plenos municipales.
Durante el recorrido también pueden contemplarse restos de la antigua fortificación medieval, pinturas murales, espacios subterráneos y diferentes salas dedicadas a la historia de Ontinyent. El edificio alberga además la Oficina de Turismo y el Museu dels Gegants i Cabets, uno de los espacios más curiosos de la ciudad.
Dedica al menos 30 o 45 minutos para recorrer el edificio y descubrir sus diferentes salas.
La visita resulta especialmente interesante si se combina con un paseo por el Barrio de la Vila, la Iglesia de Santa Maria y el Pont Vell, formando uno de los itinerarios patrimoniales más completos de Ontinyent.