La Església Arxiprestal de Santa Maria es uno de los edificios más emblemáticos de Ontinyent y una auténtica joya del patrimonio valenciano. Situada en pleno corazón del barrio de la Vila, domina el casco histórico con la imponente silueta de su campanario y reúne siglos de historia, arte y arquitectura en un mismo espacio.
Construida sobre el solar que ocupó la antigua mezquita islámica tras la conquista cristiana, la iglesia ha sido durante siglos el centro religioso, social y cultural de la ciudad. Su interior alberga un importante patrimonio artístico y arquitectónico que la convierte en una visita imprescindible para quienes descubren Ontinyent.
Los primeros trabajos comenzaron tras la conquista cristiana, levantándose un templo sobre la antigua mezquita que existía en este lugar. El edificio sufrió importantes daños tras el terremoto de 1258, por lo que fue ampliado y reconstruido entre los siglos XIV y XVI hasta adquirir la estructura que conserva en la actualidad.
La reforma más importante se llevó a cabo entre 1518 y 1530 bajo la dirección del maestro Benet Oger, quien dotó al templo de algunos de sus elementos arquitectónicos más destacados. Posteriormente se añadieron la sacristía, la Capilla de la Purísima y el campanario, configurando el conjunto monumental que hoy puede visitarse.
El puente está construido íntegramente en piedra y presenta dos grandes arcos de medio punto apoyados sobre un robusto pilar central.
Uno de sus elementos más llamativos es el tajamar en forma de quilla situado en el pilar central, diseñado para romper la fuerza de la corriente durante las crecidas del río Clariano y proteger la estructura. Esta solución permitió que el puente resistiera importantes avenidas de agua a lo largo de su historia.
Su sencillez y elegancia lo convierten en una de las obras de ingeniería histórica más importantes de la Vall d’Albaida.
Además de su valor arquitectónico, Santa Maria conserva un importante patrimonio artístico.
Entre las piezas más destacadas se encuentran la Tabla de la Anunciación, del siglo XV, varios óleos del pintor José Segrelles, la pila bautismal de origen florentino del siglo XVII y una interesante colección pictórica con obras atribuidas a maestros como Francisco Ribalta y Juan de Valdés Leal. También destacan las esculturas del Cristo Yacente y la Soledad realizadas por Mariano Benlliure.
La Capilla de la Purísima alberga la imagen de la patrona de Ontinyent, una valiosa talla realizada en plata que recibe una gran devoción por parte de los vecinos.
Dedica al menos media hora para recorrer el interior con tranquilidad y observar sus detalles arquitectónicos.
La visita resulta aún más interesante si se combina con un paseo por el barrio de la Vila, el Pont Vell y el entorno del río Clariano, formando uno de los recorridos patrimoniales más completos de Ontinyent.