Es un plato humilde y reconfortante de origen pastoril, convertido hoy en un símbolo festivo que se cocina en las plazas de municipios como Moixent o Vallada
Preparación
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas (como para tortilla).
En una sartén honda (preferiblemente de hierro), calienta el aceite y fríe los dientes de ajo enteros y rajados junto con las patatas a fuego suave hasta que estén blandas. Si usas embutido, dóralo aquí y retíralo.
Machaca ligeramente las patatas en la misma sartén.
Espolvorea la harina por encima de las patatas de manera uniforme.
Ve añadiendo agua poco a poco mientras remueves enérgicamente para deshacer los grumos, integrando la harina con el aceite y la patata.
Cocina a fuego lento dándole la vuelta de forma constante (como si fuera una tortilla de patatas grande) hasta que se forme una costra dorada y crujiente por fuera, pero quede suave y pastosa por dentro.